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Vida inteligente
Como aquel que, con un candil en la mano y a plena luz del día
buscaba en medio de una plaza llena de gente a un hombre que pudiera
ser considerado como tal, ponerse a rastrear algo de vida inteligente
en el planeta Tierra en estos albores del siglo XXI no deja de ser
un ejercicio de saludable cinismo.
Desde luego, localizarla entre prisas, incomunicación, violencia
y demás manifestaciones de locura individual y colectiva
no parece tarea fácil ni agradable, más que nada porque
diríase que todos los caminos que habrían de conducir
a ella se interrumpen en el centro mismo de la estupidez humana.
Por fortuna, hay vías que, auque poco practicadas, hacen
menos penoso este trayecto y, entre ellas, el humor que relativiza
y la ironía, restando dramatismo, ofrecen la posibilidad
de situarse en un punto equidistante de la angustia y de la indiferencia.
Allí se sitúa, en efecto, "Humor sapiens",
el espectáculo que ahora nos presenta Cía. Pocaconya,
una sucesión de "sketches" o, por mejor decir,
"microsketches", cuya principal virtud es, a no dudarlo,
la claridad con que están concebidos, que los hace extraordinariamente
accesibles a todo tipo de público.
Enmarcados por máximas de pensadores de la talla de un Quino
un Perich, filósofos "avant la leerte" que han
hecho del humor un instrumento con el que reflexionar sobre el mundo
en que vivimos, cada episodio desarrolla situaciones planteadas
con ingenio y resueltas a velocidad de vértigo. Sin detenerse
en honduras metafísicas ni desplegar grandes alardes técnicos,
los intérpretes nos proponen un viaje entretenido en pos
de la inteligencia y, al efecto, caracterizan a un puñado
de personajes extraídos de la realidad cotidiana condenados
a reproducir a pequeña escala los fracasos a que da lugar
tan descabalada empresa.
El montaje, en definitiva, cumple con creces su propósito:
divertir, hacer reír -más que reír- representando
los rasgos más ridículos de nuestra condición.
Fundamentalmente, uno de los menos públicos y notorios: la
presunción, sin fundamento tantas veces, de que entre los
humanos existe alguna forma de inteligencia.
Fernando Andú
HERALDO DE ARAGON
Lunes, 27
mayo de 2002
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